Yo puse un beso en el aire,
y el aire vino a mi encuentro,
inclinándome ante el
los aspire en aquel momento.
Dibujo un alegre gesto,
destilaba resplandor,
con alma de trovador.
No había tiempo ni espacio,
el la hora de soñar,
en ese ardor cobijaba,
todo el tiempo para amar.
Inesperado misterio
áurea luz de fantasía,
eco impalpable y divino,
que va conmigo en la poesía.
Esa esquina que no tiene nombre de calle
-
Y de repente
estaba allí.
No llegó caminando, no llamó a la puerta.
Apareció
como una grieta en el suelo que no viste venir,
carátula ro...
Hace 12 horas






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