Dios nos ofrece, toda la ribera,
bellos paisajes y un ambiente de tomillo,
perfumado el ambiente que nos espera.
El sol saliente brilla en la pradera
cuando el pájaro canta su estribillo,
y un latido profundo toma brillo,
en alas de la bruma mañanera.
Campos de Dios , hermosos y triunfales,
con los ojos que afrontan los confines,
a la espera de abrazos fraternales.
Aquí está la verdad con sus clarines
y los profundos surcos inmortales,
del paso que transpone a sus jardines.
Esa esquina que no tiene nombre de calle
-
Y de repente
estaba allí.
No llegó caminando, no llamó a la puerta.
Apareció
como una grieta en el suelo que no viste venir,
carátula ro...
Hace 12 horas






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