Viniste en la noche
sin que yo te llamara,
encontré que existías
y que yo te esperaba.
Abriéndote la puerta
te dejé que entrases....
Un perfume y un sueño,
dejaste en mi estancia.
Yo quise retenerte,
extendiéndote mis brazos,
pero ya estaban llenos,
de racimos sagrados.
Sigilosamente,
te fuiste alejando
dejando atrás la vida,
con silencioso paso.
Yo vi la tierra oscura,
la primera helada,
como flor entreabierta,
creciendo solitaria.
Pero tu sombra urgida,
de vestidura blanca,
se alejó de mi vida,
besándonos el alma.
Esa esquina que no tiene nombre de calle
-
Y de repente
estaba allí.
No llegó caminando, no llamó a la puerta.
Apareció
como una grieta en el suelo que no viste venir,
carátula ro...
Hace 12 horas






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