Viniste en la noche
sin que yo te llamara,
encontré que existías
y que yo te esperaba.
Abriéndote la puerta
te dejé que entrases....
Un perfume y un sueño,
dejaste en mi estancia.
Yo quise retenerte,
extendiéndote mis brazos,
pero ya estaban llenos,
de racimos sagrados.
Sigilosamente,
te fuiste alejando
dejando atrás la vida,
con silencioso paso.
Yo vi la tierra oscura,
la primera helada,
como flor entreabierta,
creciendo solitaria.
Pero tu sombra urgida,
de vestidura blanca,
se alejó de mi vida,
besándonos el alma.
Poema del día: "Como el día", de Jaime Sáenz (Bolivia, 1921-1986)
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Como el día alimenta unos sueños estériles y lastima tu naturaleza
angelical,
has de partir en pos de la noche
—y yo te diré que ella suele pedir, c...
Hace 20 horas






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