A la orilla del abismo
donde descansan las cosas,
se oye el eco de tu voz,
transformándose en colores,
suaves olas acariciando,
un rostro, imaguinación no falta.
Luz divina alegra,
las grandes cosas, y se hace en cantar,
viendo tu mirada,
margaritas que se desojan,
corazón y sentimientos unidos,
forman las palabras.
Sol y estrellas brillan,
en los poetas, con sus poesías,
los ecos de las de sus mentes,
acarician , jugando con las palabras.
Esa esquina que no tiene nombre de calle
-
Y de repente
estaba allí.
No llegó caminando, no llamó a la puerta.
Apareció
como una grieta en el suelo que no viste venir,
carátula ro...
Hace 12 horas






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